Cómo una carta digital bien hecha sube el ticket medio
La carta no es un listado de platos: es el vendedor que habla con todas tus mesas a la vez. En papel apenas puedes tocarla; en digital, cada detalle es una palanca de venta que puedes ajustar cuando quieras.
El orden importa (y mucho)
Los primeros platos de cada sección se piden más — es donde va la mirada. Coloca arriba los platos con mejor margen, no los más baratos. Con una carta digital puedes reordenar en segundos y comparar si la semana siguiente se vendió más.
Destaca poco para destacar bien
Un «recomendado de la casa» o «favorito» por sección guía la decisión y acelera el servicio. Si destacas diez platos, no destacas ninguno.
Los idiomas venden solos
El turista que no entiende «porcella» pide una pizza. Una carta que se muestra automáticamente en el idioma del móvil hace que los platos de más valor — los tuyos, los locales — se pidan sin miedo. En Mallorca esto solo ya paga la carta digital.
Sugerencias en el momento justo
El postre se vende antes de que pidan la cuenta, no después. Una carta digital te deja activar la sección de postres y cafés destacada a media comida, o sugerir el maridaje junto a cada plato — cosas imposibles en papel.
Mide, cambia, repite
La ventaja definitiva de lo digital: ves qué se consulta y cuándo. Prueba un orden nuevo, un destacado distinto, y compara semanas. El ticket medio sube a base de ajustes pequeños y constantes, no de una genialidad.
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